martes, 25 de octubre de 2011

Le hicieron la autopsia a Kadafi y le darán el cuerpo a su familia

Mientras los libios llevan adelante verdaderos peregrinajes para ver el cadáver de Muammar Kadafi en la cámara frigorífica de un centro comercial de Misrata, su autopsia –para confirmar que fue ejecutado, como se sospecha– hizo surgir con fuerza las diferencias internas que viene arrastrando el gobierno de transición.
Por la mañana, Fathi Bachagha, jefe de la cúpula militar en Misrata del Consejo Nacional de Transición libio (CNT), aseguró en forma rotunda que “ no habrá autopsia para el cuerpo de Kadafi , ni hoy ni otro día”. Es más, afirmó categórico que “ nadie va a abrir el cadáver ”. Después del mediodía, Ahmed Jibril, responsable de Exteriores del CNT, reveló que los médicos ya le habían practicado esa intervención.
Jibril eludió responder sobre las causas de la muerte, argumentando que aún no tenían las pruebas forenses. Pero agregó que el cuerpo les será entregado a los familiares del coronel libio en las próximas horas. Este es otro tema conflictivo entre los rebeldes, ya que hay algunas facciones de los hombres que lo combatieron que prefieren enterrarlo en forma secreta , para evitar así que la tumba se convierta en un altar para sus seguidores.
El Ministro de Petróleo, Ali Tarhouni, es uno de los que impulsa esta postura. “Les dije que lo mantuvieran en el congelador algunos días para que nos aseguremos de que todos sepan que está muerto ”, aseguró el funcionario. Y descartó que el cuerpo sea liberado pronto para ser sepultado.
Jibril, marcando diferencias con los más duros, explicó que se llevará a cabo una investigación en torno a las causas de la muerte de Kadafi –como vienen pidiendo varios gobiernos y organismos de derechos humanos– y que él y la mayoría de los libios hubieran preferido mantener al dictador con vida, para que “ responda por sus crímenes ”.
El CNT está integrado por facciones muy diferentes, con intereses y motivaciones políticas encontradas. La discordia interna no es nueva. Ya había explotado con violencia en julio pasado, cuando un sector interno asesinó al general Abdel Fatah Yunes, un militar de carrera que ejercía como jefe de los insurgentes. Se lo acusaba de haber cometido algunas traiciones internas, pero nunca se aclararon las reales circunstancias de su muerte.
Kadafi fue capturado el jueves pasado por un grupo de rebeldes, luego de que la caravana en la que huía de Sirte fuera atacada por aviones de la OTAN. Los guardias que iban con él resultaron muertos, pero el líder libio cayó en manos de los combatientes con algunas heridas leves. Varios videos tomados con celular mostraron la humillación a la que fue sometido. Lo subieron al capó de una camioneta para exhibirlo, lo golpearon, le tiraron del pelo, lo insultaron y maltrataron un tiempo prolongado.
Luego, sin saber cómo, apareció muerto, con un disparo en la cabeza y otro en el estómago. La versión oficial indica que hubo un enfrentamiento con partidarios del ex líder libio cuando era trasladado en ambulancia, y que murió víctima del intercambio de disparos. Sin embargo, se cree que fue ejecutado por la turba exaltada. Pero de eso, nadie habla. Parece ser un tema tabú.
Los dos jóvenes que lo apresaron en el desagüe donde se había ocultado al quedar destruida su caravana, no ocultan detalles frente a los periodistas. “Omran lo atrapó y luego yo le tiré de las piernas hacia el exterior. Cuando salió, Omran le plantó su pistola debajo de la barbilla”, cuenta Salem Bakeer. “ Cuando lo vi me quedé sin voz, no podía ni pensar , fue una sorpresa total. Pensaba que sería imponente, pero, de hecho, en ese momento parecía un ratoncito ”, agrega Omran Shaaban con una sonrisa. Ambos coinciden en que estaba herido, sangrando, pero no grave. Para evitar problemas futuros, un jefe rebelde se les acerca y dice en árabe: “ Aquí nadie mató a Kadafi ”. Y vuelve el silencio. Todos enmudecen cuando se intenta saber cómo murió.
El cuerpo, que permanece expuesto en la cámara frigorífica de un shopping, también es un reflejo de las contradicciones de los libios. Al principio fue mostrado con el torso desnudo y sangre seca sobre las heridas. Pero ayer ya había sido tapado con una manta, como un gesto de respeto. Junto a él yace el cadáver de su hijo Muatasim, que también habría sido ejecutado. El pequeño frigorífico es un ir y venir constante, en una muestra de morbosidad popular. Cientos de personas, entre ellas algunos funcionarios, hacen cola para ver el cuerpo del que fue un poderoso líder, dueño de los destinos de su pueblo durante 42 años. Muchos llevan barbijos porque el lugar no mantiene el frío necesario para conservar los cuerpos.
Los curiosos, la mayoría acompañados por chicos, llegan de toda Misrata, pero también de Trípoli, Zliten, Sirte y otras ciudades más alejadas. Algunos buscan confirmar con sus ojos que el hombre al que tanto temían está realmente muerto. Otros buscan un recuerdo y se sacan fotos junto al cuerpo. Unos pocos observan en silencio, con cierto respecto.
Sadik tiene 60 años. “Toda mi vida de adulto la he vivido con este tipo. Pero está muerto y soy feliz”, afirma sin miedo. Mustafá Araibi sale del congelador con cinco chicos, hijos y sobrinos: “La gente me decía que Kadafi había muerto, pero yo no les creía, hasta que vi su cuerpo”. Mohamed, de sólo 6 años, es el que sintetiza todos los pensamientos, sin resentimientos. “ Tuve miedo, pero la guerra acabó ”, dice en vos baja, y se aleja.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada